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La primera en el peligro de la Libertad...

Mar, 24/01/2012 - 20:52 -- David Delfin

Qué puedo escribir sobre el Niño de Ana que no haya escrito ya al cabo de tantos años y admiración por la expresión cantada de quien un buen día, allá por mediados los noventa, entró en la fiesta casi sin llamar. Entonces era apenas un muchacho que aprendía a vivir y hallaba en las coplas una forma de expresión para explicar su propio mundo, y que el pasado año regresó, después de tantas alegrías y dolencias carnavalescas (y entre ellas la mayor: la de Dito, Bernardo Mora Linares; cuya memoria, David Santiago y su entorno, ha convertido en oportunidad: una peña y un grupo humano capaz de soñar con lo que sea y hacerlo realidad). Y entre sus sueños, probablemente, el que los aficionados pudimos disfrutar con Zamarrilla.

Yo a lo único que aspiro con la comparsa es a obtener ingresos para terminar lo que nos queda por hacer en la peña. Me dijo cuando después de escuchar la comparsa en Semifinales le advertí de la calidad de su creación. Meses antes había bromeado con él, cuando al llamarle por teléfono, me anunció que saldría en 2011, y que había completado el grupo con el contra-alto de Al Ladrón, y la gran guitarra de Juani Bermúdez. Entonces -le dije con sorna-, a poco que el autor esté inspirado con las letras, estaréis en la final.

Lo cierto es, que escribir sobre la comparsa Zamarrilla, me permite referir -nuevamente- sobre ese aspecto en el que la copla carnavalesca es, además, un forma de expresión para hacer Málaga. Quizá como punto de partida estén el personaje de bandolero y el de su leyenda en torno a la Virgen La Amargura para promover un cuaderno de coplas que, al cabo, resulta una búsqueda sobre las posibilidades de expresar con acierto nuestro ser malagueño con sus luces y sus sombras. "Zamarrilla, Capitán, ya está lista la partía; dígale a estos delincuentes que aprieten los dientes por la tierra mía". Y que el carnaval sirva para realizar un recorrido para ofrecer una visión de lo que somos, desde el sentimiento en el caso de David Santiago, es casi una asignatura pendiente de nuestras coplas; esto es, la de encontrar unas formas en la que cantar a Málaga no sea un estereotipo o una fórmula establecida, sino un hallazgo que nos descubra nuevas formar de mirar nuestra ciudad y nuestra provincia.

El buen carnaval es aquél que nos regala otra forma de mirar lo que nos rodea, ya sea en calidad de parodia y la risa, o con forma de piropo y de revelación crítica. Y esta comparsa es ejemplar no porque el autor haya escrito un pasodoble o algunas cuartetas referidas a Málaga, sino porque en toda la comparsa subyace el sentimiento de lo que somos hecho copla carnavalesca y que reconocemos al identificarnos con lo que escuchamos. Pero el mérito mayor de Zamarrilla, en mi opinión, no es que la suya sea una aportación novedosa en nuestra fiesta, otros autores ya ahondaron en esta opción (me acuerdo ahora de las comparsas de Currillo Salazar), sino que sea tan completa en su propósito de proteger lo que somos: "Bandío, por robarle a los canallas que le roban a mi tierra... Y si no muero por ti, es porque estando a tu vera; se aprende tanto a vivir que luego ya no hay manera, se aprende tanto a vivir que luchando por ti no hay quien muera". Lo que en el caso de David Santiago, no es mera retórica, sino un sereno convencimiento, un aprendizaje sin duda. David Santiago lo ha definido en muchas de sus coplas: él se siente una consecuencia de todas sus vivencias como persona desde que nació hasta ahora, como cualquiera de nosotros; pero la diferencia está en que él sí sabe cómo expresarlo con acierto, utilizando como medio de expresión la copla carnavalesca.

La primera en el peligro de la libertad, la que tiene la sonrisa más bonita.
la viejita hospitalaria, la chiquilla “enamorá”, llévame ...

Llévame donde el mar pidió a su dios preñarse para siempre de tu sal.
Llévame donde el sol prende su luz, asomado a tu orilla al despertar.
Llévame donde tu sabes ser tu, despeinada y divina libertad.

Llévame al barrio de tu padre el marinero
que con sus redes atrapa el alma de los mares
y la derrama en su cenacho pregonero por tus calles.
Llévame niña donde vea tu luz, que de tu mano no pesa mi cruz,
dame ese aire que me enseñe a respirar, dale a mi vida tu vida.
La primera en el peligro de la libertad, la que tiene la sonrisa más bonita ...

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Y tu sonrisa bonita la encontré puesta en los labios
de un corralón trinitario que engañaba a sus penitas,
canturreando “quereles” mientras en su patio “encalao”
salazonaba el pescao que traían de los percheles.

La fabrica “La Constancia”, sirenas de “buenos días”.
Heredia, pan “pa” tu casa, chimeneas “encendías”.
sus brazos tocan el cielo desde la playa de San Andrés,
y Larios te hace el vestido, viviendo el tío como un marques.

Barcos cargaditos llegando puerto,
el “mercao” de abastos que no da a bastos y brazos abiertos.
La iglesia del Carmen ve santiguarse a esos malhechores,
que se hicieron ricos, los señoriítos, con tus sudores.

Y a tu corazón lo encontré con Dios
charlando en la torre de Santo Domingo,
el “mu” sinvergüenza ni me miró,
pero al sonreír se le escapó un guiño.
Dios que se hizo el tonto me preguntó, ¿tu de donde sales?
y me puso de patitas en esa bendita calle.

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Calle Mármoles se abrió, con mi luna desangrada,
sombra, barro y callejón, migueletes y emboscada.
¡Alto en nombre de la ley! me gritó,
por la espalda se burló el mosquetón,
¡no te me hagas el valiente que tu suerte ya esta echada!.

Pero la última palabra, no fue suya ni fue mía,
fue la de mi corazón que me dijo ¡Capitán, corre por dios!
¡que está en juego nuestra vida!.

Y de repente se abrieron las puertas de aquella ermita,
yo sin aliento y con miedo, ella en su calma infinita.
Y en sus ojitos sentí tu mirada, de su boquita se escapó tu voz,
dos lagrimitas del mar por su cara, bajo su manto encontré tu perdón.

Y la rosa que guarde para mi amada fue prendida
entre su pecho y mi puñal, y en cada letra que te canto.
En el altar de este escenario, en el teatro de esta ermita.
rezare por tu febrero, cantare mi jueves santo;

“ Y que tu Dios me perdone, cuando quiera,
que yo me voy con mi virgen Bandolera”.

Comparsa ZAMARRILLA, 2012. Fragmento del Popurrí. Autor: David Santiago Velasco.

Comparsa, Zamarrilla. 1/2 Gran Final del Carnaval de Malaga 2011

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